
No necesito a alguien comprensivo, NO! necesito alguien que se identifique con lo que me pasa, que se sienta en la misma frecuencia. Que sufra por lo que yo sufro a diario, que ame con locura como yo lo hago. Que quiera pertenecer al mismo mundo al que pertenezco.
No es fácil y nunca lo fue. La vida no es precisamente lo que se dice el paraíso, eso viene luego. El alivio. Pero tampoco es imposible sobre llevarlo de la mejor forma. Cada paso duele menos si se tiene a alguien que te sostenga si te doblas de dolor, y espera junto a ti a que vuelvas a recuperarte. Nadie puede reemplazar a nadie. Pero puede ayudarte a seguir a pesar de ellos, y a recuperar las ganas de volver a revivir lo con alguien mas. Hay personas que pueden salvarte de caer de morir en vida y eso es mucho peor. Porque en la muerte desapareces y fin de la historia pero en la vida, en ella esta lo verdadera mente difícil, y si no la vives con las suficiente fuerza desearas dejar de existir. Una persona que llega a tu vida para aliviarte el peso que las heridas te causa, esa es una increíble persona. Que hace sus problemas a un lado y te brinda su apoyo, ¿Quien lo hace hoy en día? NADIE. Solo una... mejor amiga.
Muchas veces me pregunto. ¿Pensara en mi tanto como yo pienso en el?, ¿O pensara al menos la mitad de lo que yo me dedico a pensar en el?. Me gustaría saberlo. En realidad, me gustaría saber que piensa en mi, no esa verdad tan aplastante que me asegura que yo no tengo espació para su mente en ningún rincón. No quiero saber la verdad porque se que el no piensa en mi. Prefiero mentirme e imaginar que de vez en cuando un pensamiento fugaz cruza sus neuronas y le arranca una sonrisa, recordando algo que una vez le hizo gracias cuando estaba conmigo. Como consecuencia, piensa en mi. Ahora mismo yo estoy pensando en el. En el tiempo que tardar en volver, en lo que haremos cuando este conmigo. No se si el piensa en mi, en las ganas que tiene de volver a verme o en algo que quiere decir para compartir unas risas. Quiero que piense en mi. Quiero que al menos sienta una pequeña parte de lo que yo siento, para que se de cuenta del daño que me causa sin quererlo.
Quiero reírme de los nervios hasta llorar reconociendo que me lastimaste, que la marca de tu huella va a estar en mi alma para siempre. Quiero tiempo para decidir si va a ser recuerdo archivado o si prefiero permitir que sea recurrente para no cometer los mismos errores que, antes de saber que eran eso, me hicieron tan feliz.